Imagina esto: estás en tu cama, apagaste la luz y justo antes de dormir, empiezas a ver espirales, neblina de colores, puntos brillantes. A veces hasta figuras que se mueven, aunque tus ojos estén cerrados por completo. “Estoy soñando despierto”, piensas. O peor: “¿Me estoy volviendo loco?”. Pero no. La ciencia ya le puso nombre y tiene una explicación: lo llaman Visualización con Ojos Cerrados o por sus siglas en inglés Closed-Eye Visualizations (CEV). Y es tan misterioso como fascinante.
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¿Qué es exactamente la Visualización con Ojos Cerrados?
La Visualización con Ojos Cerrados es un fenómeno visual que ocurre cuando cierras los ojos, pero tu cerebro, lejos de apagarse, enciende su propio cine interno. Aunque parezca fantasía, es real: tu sistema visual sigue activo, incluso sin estímulos externos. Estas imágenes internas pueden ir desde patrones geométricos simples hasta alucinaciones completas, y sí, todo sin necesidad de drogas ni enfermedades mentales.
Lo más común es experimentarlas en la oscuridad o durante estados alterados de conciencia: meditación, privación del sueño, fiebre, e incluso justo antes de quedarte dormido.
¿Por qué el cerebro genera imágenes sin luz?
Aunque parezca contraintuitivo, el cerebro no necesita de los ojos para “ver”. Tu corteza visual está tan activa que puede generar actividad espontánea. Estas “descargas” crean formas de energía visual autónomas, a veces influenciadas por tu estado emocional o nivel de estrés.
En ciertos casos, estas visualizaciones son tan intensas que han sido confundidas con visiones místicas, religiosas o incluso extraterrestres. Pero detrás de todo está una mezcla entre biología, electricidad cerebral y un toque de imaginación.
¿Es peligroso tener CEV?
No, al contrario. En la mayoría de los casos, es completamente inofensivo y natural. Muchas personas lo experimentan y ni siquiera saben que tiene un nombre. De hecho, en prácticas como el yoga o la meditación guiada, los instructores fomentan este estado como una puerta de entrada a la conciencia expandida.
No necesitas preocuparte si ves luces, colores o patrones con los ojos cerrados. No significa que tengas un problema neurológico. En realidad, puede ser una oportunidad para entender mejor cómo funciona tu mente.
¿Hay niveles de intensidad en las visualizaciones con ojos cerrados?
Sí, y la ciencia los ha clasificado en cinco niveles progresivos:
- Puntos y patrones simples, como luces o líneas.
- Formas abstractas en movimiento, tipo caleidoscopio.
- Imágenes reconocibles, como rostros o paisajes.
- Escenarios completos o narrativas visuales.
- Visualizaciones voluntarias, donde puedes dirigir la escena.
Cuanto más relajado o entrenado esté tu cerebro (por ejemplo, a través de meditación profunda), más alto puedes llegar en esta escala.
¿Se puede controlar lo que se ve cuando tenemos visualizaciones con ojos cerrados?
En muchos casos, sí. Practicantes de meditación trascendental o visionarios entrenados aseguran que pueden moldear sus visualizaciones como si fueran sueños lúcidos. Esto ha dado pie a investigaciones sobre cómo el cerebro puede “crear” realidades, como en la imaginación activa de Jung.
Incluso algunos terapeutas exploran las CEV como herramientas para liberar traumas emocionales o estimular la creatividad, pues funcionan como un puente directo al subconsciente.
¿El CEV es lo mismo que soñar o alucinar?
No exactamente. Soñar ocurre en fases profundas del sueño, mientras que las CEV aparecen en estados liminales de conciencia —ese punto entre la vigilia y el sueño, o entre la atención y la meditación. Tampoco son alucinaciones en el sentido clínico, porque no implican una desconexión de la realidad externa.
Podríamos decir que es una “alucinación benigna” o una “experiencia sensorial espontánea” que muchos tienen sin saberlo.
¿Qué pasa si nunca he experimentado el CEV?
No significa que algo esté mal. Algunas personas son más propensas a ello por su tipo de cerebro, creatividad, estado emocional o hábitos. Pero si quieres intentarlo, puedes provocarlo con ejercicios de relajación, privación sensorial leve (como usar antifaz), o técnicas de respiración profunda. Lo importante es estar relajado, en silencio, y con los ojos cerrados por completo.
En resumen: no estabas loco, solo estabas viendo cómo tu cerebro crea mundos. La próxima vez que cierres los ojos y veas luces danzantes o formas imposibles, no te asustes. Estás frente a una de las maravillas más desconocidas de la mente humana: la capacidad de ver sin ver.
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